A veces menos es más, como en el último espectáculo de Rosario Imagina, “Aquella vez. Mañana será otro día'', la obra escrita por RodyBertol y dirigida por Viviana Trasierra, que tan solo cuenta con dos intérpretes (Gustavo Maffei y Mariana Pevi) y una escenografía minimalista. Esta es la primera parte de una trilogía escrita por Rody. El drama es una especie de “Fantasmas de Scrooge”,de Charles Dickens, moderno y rosarino. Guiada por una mujer que podría ser un fantasma, la historia es un recorrido por lo que fue la vida del protagonista haciendo hincapié en las distintas muertes que le tocaron vivir y que lo marcaron. “Cada persona es un cementerio” es una frase de la obra, que gira en torno a eso: el conmovedor cementerio que es el protagonista.
Es un hermoso tributo a la mamá de Rody, que falleció de Covid-19, para reflexionar sobre la vida y la muerte, más en estos tiempos de tránsito por una pandemia que provocó muchos fallecidos y cambió la manera en la que se vive el presente.
La obra no cuenta con una escenografía cargada ni mucho menos, se podría decir que es minimalista en ese sentido: tan solo se compone de una alfombra y una campana. El resto es arte del juego de luces y sonido. La simpleza del montaje es adecuada. Si hubiera más elementos en puesta estorbarían y sin dudas no aportarían a la obra. Muchas veces en los espectáculos se ponen elementos para rellenar que carecen de sentido. No es el caso de “Aquella vez''.
Los intérpretes cargan con todo el peso de la obra, de igual manera logran ejecutar su trabajo bastante bien. En ningún momento se vuelve pesado para la audiencia y la mantienen atrapada en todo momento. Se nota que hay gran ensayo detrás pues la coordinación entre ellos es muy buena. Mariana Pevi tiene gran capacidad para transmitir emociones. A Gustavo Maffei le falta solo un poco más para hacer emocionar al final, pero en general logra transmitir muy bien lo que siente el protagonista, sobre todo en la escena del amigo.
En sí la historia es entretenida. Si bien al principio cuesta un poco entender de qué va, luego se va clarificando la situación. Es un drama que hace reflexionar sobre las muertes que se atraviesan en la vida. En partes la obra se llega a sentir en carne propia. Además, trata temas interesantes y en agenda estos días como la depresión, los femicidios y el suicidio.
Con un fantástico juego de luces y sonidos, que demuestran que no es necesario tanto cachivache para dar un espectáculo despampanante; y una temática trillada como la muerte, pero desarrollada de una forma original, que conmueve al espectador desde la primera escena, el grupo local Rosario Imagina se luce una vez más y deja grandes expectativas para el futuro de la trilogía de la que es parte “Aquella vez. Mañana será otro día”.
Lara Rosales

